sábado, 7 de diciembre de 2013

JOSÉ MANUEL VIVAS

JOSÉ MANUEL VIVAS



La herida pétrea del hambre
en los niños olvidados,
en las madres sin manos,
en las esquinas de los desiertos
o en las calles por donde ayer 
estuvo posada el ave feroz
de las mundanas ambiciones,
de la usura perenne de un dios
curtido en bolsa y economía insostenible.

La herida insaciable del hambre,
la muerte a gatas entre los estercoleros,
el manto de lava gris sobre los desheredados,
la soledad de los invisibles.

El mundo que no cabe en corazón alguno.